
Hoy fue realmente hermoso ver como Dios me ama tanto... y a pesar de todo... me hace volver a ÉL. A pesar del sueño, del cansancio, de la flojera... de todo, Dios me hizo levantarme para ir a su casa. Es un día hermoso, lleno de luz, un sol radiante, un calor...
A veces, creo que no soy lo suficientemente digna de ser hija de Dios, porque siempre hecho todo a perder... siempre caigo en el mismo pecado, y me cuesta tanto salir... pero Dios en su infinita misericordia me enseña, que eso lo decide Él, que no hay amor más grande que el amor de Dios, que no hay nada más grande que el amor.
Y ahí estaba, esperando que yo llegara para comenzar. Esperando que estuvieran todos mis sentidos atentos para ver, para sentir, para escuchar. Y ahí también estaban mis angeles... dichosos y felices porque lo pudieron recibir.
Y así, comienza mi día. Ahora, a seguir caminando por la senda de Dios.